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Historia

Las primeras manifestaciones de la ocupación del cerro de Gormaz se dieron en la Edad de Bronce por parte de pequeños grupos ganaderos.

El nombre de Gormaz, en palabras de Ángel Almazán de Gracia, proviene de Vormatio/Bormatiu, derivado de la voz ligur borm/born procedente del dios Borbo-Bormanus, divinidad de las fuentes y manantiales termales. Cerca del cerro se encuentra el paraje de Fuentes Grandes, siendo el acuífero de Gormaz el más importante de la provincia.

Las siguientes noticias arqueológicas provienen de una necrópolis prerromana del siglo IV a.C. situada en el paraje cercano de La Requijada y formada por unas 1.200 tumbas. En la ladera sur se han encontrado restos de un castro celta, así como restos romanos y visigodos. El puente que cruza el Duero, con 12 ojos, es de origen romano, aunque fue reconstruido por los árabes y en 1864. Otro monumento de importancia del pueblo es la ermita de San Miguel tiene al parece tiene su origen en el s. VI, cuando era una iglesia.

Sin embargo la época más conocida de esta localidad es la dominación árabe, en el que se convierte en un punto importante de lucha entre árabes y cristianos.

En el siglo IX los árabes construyeron un pequeño castillo en el lado noroeste del cerro, que sería conquistado en el 912 por los cristianos. Reconquistado de nuevo por los árabes durante el califato de Al-Hakem II, el general Galib ordena su reconstrucción entre los años 955 al 966 con el objetivo de reforzar a Medinaceli.

El castillo de Gormaz se convertiría así en la más grande fortaleza europea de su época: con un perímetro amurallado de 1.200m, 446m de largo y 28 torres. Su situación y sus excelentes condiciones de visibilidad permitían controlar una de las rutas de acceso hacia el norte y el río Duero, fue una de las posiciones estratégicas más codiciadas por musulmanes y cristianos durante los siglos IX y X. En palabras del catedrático Luis Díez del Corral, “Nada hay ni hubo en la Europa del siglo X que de lejos pudiera compararse con Gormaz“. El Cantar del Mio Cid lo describe como “castiello tan fuort“.

En el 975 el conde Garci Fernández, aliado con Sancho de Pamplona y Ramiro III de León, es incapaz de tomar el castillo tras un largo asedio y sufre una humillante derrota al ser atacado por el ejército de Galib que llegó al rescate. Entre 978 y 981 consigue apoderarse de Gormaz, que volverá a recuperar Almanzor en 983.

A finales del siglo X, lo reconquistaría García Fernández aunque no será hasta el 1060 cuando quede definitivamente en manos cristianas con la conquista por parte de Fernando I de Castilla. Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, fue señor de Gormaz a partir del año 1087.

Será a partir de esta época en que se funda el pueblo de Gormaz, a los pies del castillo, probablemente a los alrededores de San Miguel, lo más cerca posible de la puerta principal del castillo. No será hasta principios de la baja Edad Media cuando el pueblo, probablemente necesitado de más sitio para crecer y no tan preocupado por su seguridad, migra hasta su situación actual.

Con el tiempo, y ayudado por la importancia del castillo, el pueblo se será el centro de la Comunidad de Villa y Tierra de su nombre, de la que llegaron a formar parte los siguientes 11 lugares: Fresno (de Caracena), Galapagares, Gormaz, Modamio, Mosarejos, Nograles,Quintanas de Gormaz, Recuerda, Vilde, Villanueva de Gormaz, Brías (esta última compartidacon la Comunidad limítrofe de Berlanga), y los despoblados de Fuenterrey, San Cibrián y Torrevides. Únicamente Fresno se separaría de la Comunidad para eregirse en cabeza de otro señorío laico.

(En este interesante documento se puede leer el Fuero que el primer Conde de Castilla, Fernán González, otorgó a las llamadas Tres Casas de La Olmeda, que no eran otros que los pueblos de Gormaz, Osma y San Esteban que se reunían en dicha localidad para tratar los asuntos legales de las tierras de las tres demarcaciones).

De esta época datan cuatro conventos que pertenecieron al pueblo y que se han perdido a lo largo de los siglos: San Salvador, San Sebastián, San Cipriano, San Luis, asi como otras dos iglesias que tampoco existen en la actualidad, las de San Pedro y San Andrés.